Acceso rápido a los temas de Ayuda para integrarte a la Comunidad ::: Consultas y Sugerencias - info@acaballo.com.uy
Ayuda para Iniciar sesion Ayuda para subir fotos Ayuda para subir videos Ayuda para publicar en el Blog

Trabajar a la cuerda

E-mail Imprimir PDF
Desde épocas lejanas, las personas crían y entrenan caballos tratando de que sean dinámicos, hermosos, llenos de energía.
También desde hace mucho tiempo se realiza el trabajo a la cuerda para iniciar a los caballos nuevos, fortalecer su lomo y quitarles las energías sobrantes, dejándolos mas calmos y relajados para poder montarlos con mayor facilidad.
Pero errónea y habitualmente, este trabajo a la cuerda, para no pocos, consiste en desarrollar círculos en el mismo lugar, sin ningún plan coherente, en donde los caballos terminan estresados y volviéndose cada vez mas fuerte. Y esto crea un problema serio: el jinete deberá disponer cada día más tiempo de trabajo. Esta forma de trabajo puede ser llamada “mover el caballo a la cuerda o cuerdear”.

Todos los pecados que el jinete cometa en esta etapa,inevitablemente compromete el futuro deportivo del caballo.
El trabajo a la cuerda es algo mucho más serio, más importante. Hay que pensar que debe ponerse al caballo en estado de poder obedecer, y para eso debemos obtener su calma y confianza.

Es un trabajo que se lo va a poder realizar durante toda su vida deportiva, siempre y cuando se lo haga bien, pues mal hecho puede llegar a dañarlo. Podemos decir que el trabajo a la cuerda es un arte, tiene mucho del trabajo de montado.
En todo entrenamiento, un jinete debe tener un programa, de modo que el trabajo no sea demasiado largo ni pesado, y el caballo no termine aburrido, cansado y tensionado.

¿Qué exige un buen trabajo a la cuerda?
Ante todo que el jinete conozca el aparato locomotor del caballo, su anatomía y su sistema nervioso. El jinete debe saber que las primeras impresiones que el caballo recibe del hombre son decisivas. Hablamos de calma y confianza y agregamos que estas cualidades se las debe generar antes durante y despues del trabajo.
Debemos tratar de hacernos el tiempo suficiente para trabajar con calma y paciencia. Sí, es cierto que hoy todo el mundo está apurado y que nadie está exento de perder la apciencia, pero hay que tratar que esto no suceda. "Quien no se controla a sí mismo, mal puede formar y entrenar un caballo".
Los caballos como los humanos, deben aprender a ser disciplinados desde una temprana edad. Ellos deben obedecer y respetar la autoridad. Deben progresivamente, aceptar el control. Deben aceptar el contacto. Deben aprender a respetar el látigo. En síntesis, podemos decir que el trabajo básico a la cuerda debe ser desarrollado en una forma sistemática y progresiva, desarrollando los aires y teniendo como meta a la escala del entrenamiento de un caballo deportivo (ritmo, soltura, contacto, enderezamiento, impulsión y reunión), trabajando inicialmente en un lugar cerrado -si es posible- o por lo menos, que tenga barandas altas; para poder pasar después a trabajar en lugares amplios y alternando los círculos con líneas rectas, ampliando y achicando círculos, con trancisiones dentro de un aire o de un aire a otro, con pasaje de caballetes (cavalletti) y pequeños obstáculos, etc.

CUERDA: de un largo entre los 8 y 10 metros. Tiene la ventaja que el caballo puede realizar círculos más grandes; es preferible que tenga un mosquetón o gancho giratorio, para evitar que se enrosque.
GUANTES: para evitar lastimaduras
LÁTIGO: lo suficientemente largo como para que el entrenador alcance al caballo con el extremo de la sotera.
CABEZÓN: con muserola ancha y bien acolchada para evitar heridas; con tres anillas para sujetar la cuerda. Es necesario que tenga un ahogadero doble para que no gire o se desplace y pueda lastimarlo en los ojos, uno común y el otro a la altura de la mandíbula.
CABEZADA CON BRIDÓN: puede utilizarse el bridón pesado. No es aconsejable enganchar la cuerda a las anillas del bridón, pues se corre el riesgo de que éste se deslice y lo lastime, además de provocar evasiones como que saque la lengua o tuerza el maxilar inferior.
PROTECTORES Y/O VENDAS DE TRABAJO: sirven para proteger los tendones y evitar lastimaduras en nudos y cuartillas. El caballo al iniciarse en los círculos puede fácilmente tocarse, lastimándose. Personalmente, prefiero proteger las manos solamente.
CINCHÓN: debe tener anillas para ajustar las riendas de atar a la altura elegida. Se le debe colocar debajo, una matra o mandil para evitar que roce o lastime al caballo. Si éste tiene una cruz muy alta, se le puede agregar una almohadilla adicional.
RIENDAS DE ATAR: se colocan a las anillas del bridón y de ahí al cinchón. Hay en el mercado de diferentes materiales. Yo prefiero las comunes anillas de goma y no uso otro tipo de riendas, porque el objetivo en este momento es fijar la base del cuello.
El uso de la cuerda y el látigo requiere una gran habilidad y experiencia del jinete, de lo contrario, se corre el riesgo de encontrarse con problemas a muy corto plazo.

Cuando el caballo tenga tres años de edad, normalmente estará suficientemente desarrollado para comenzar el entrenamiento progresivo.

Antes de comenzar el trabajo, las primeras lecciones deben ser para familiarizarlo con los elementos para el trabajo.

Se debe tener muy en cuenta la colocación de la cabeza con el bridón lo suficientemente levantado para invitarlo a que no pase la lengua.
Es primordial que el jinete lo haya acostumbrado al uso de la voz, conduciéndolo del diestro, avanzando y parando.

Ayudas:

Son muy similares a las ayudas utilizadas al montar.
La cuerda representa a las riendas, el látigo hace el papel de las piernas del jinete y la voz es usada en conjunto con ambas ayudas.
La cuerda debe usarse para mantener un contacto suave y continuo, con un pequeño y ligero movimiento de los dedos. El contacto deberá ser permanente, pues si se lo pierde, el control no existe.
Si el caballo toma demasiado contacto el jinete debe tomar y ceder con una mano, pero nunca debe tirar hacia su cuerpo.
Cuando el trabajo haya progresado seguramente el jinete podrá sentir el ritmo de las patas en su mano.
El látigo debe usarse como ayuda pero nunca como castigo.
Es importante que el caballo este familiarizado con el látigo de tal forma que como si el mismo fuera la continuidad de la mano del jinete antes de comenzar el trabajo.
Se aplica con calma encima del garrón para hacerlo avanzar o aumentar la actividad de los miembros posteriores.
El látigo también es usado a la altura de la espalda para mantener al caballo en el círculo, pero en general, se debe formar un triángulo entre la cuerda, el jinete y el látigo que debe apuntar abajo en el posterior.
Durante todo este trabajo es recomendable no hacer ruido con el látigo.
La voz es la ayuda más común.
Las ayudas aplicadas con el látigo y la cuerda deben ser precedidas por la voz.
El caballo en poco tiempo tiene que reconocer algunas palabras, pero es mucho más importante el tono de la voz que las palabras que use.
El caballo debe responder a una orden breve y fuerte -junto a las ayudas- para avanzar combinadas con el látigo y la cuerda, “paso”, “trote”, “galope” y a una orden baja y alargada: “troooote!”, “paaaso!”, “aaalto!”, para reducir la velocidad y detenerse.
También la voz se usa ara tranquilizar al caballo y para mantener el ritmo de sus aires.
El trabajo debe realizarse en un lugar cerrado y amplio –idealmente, un circular de 20 metros de diámetro aproximadamente-.
El centro del círculo debe estar detrás del jinete y no entre el caballo y el jinete.
Los primeros entrenamientos del caballo deben efectuarse al paso y una vez que se mantenga en círculo, recién entonces podrá hacerlos al trote.
El galope deberá dejárselo para mucho mas adelante, una vez que el caballo esté relajado, con buen contacto y con un aceptable equilibrio.
Antes de ello no debería pedírselo, pero si sale al galope se debe aceptar pero tratando de controlarlo para evitar daños.
Es aconsejable comenzar el trabajo a la mano mas cómoda para el caballo –generalmente, la izquierda-.

El tiempo de trabajo debe ser bien regulado. Como regla general: mucho paso y poco trote. Este tiempo se ira incrementando gradualmente a medida que el caballo tenga mas fuerza y equilibrio, hasta llegar a sesiones de diez a quince minutos a cada mano.

Durante las primeras lecciones es importante contar con un ayudante. Este debe colocarse a la altura de la espalda interna del caballo y tomándolo detrás de la cuerda, acompañándolo en su avance.

Cuando el caballo haya aprendido a moverse en círculo, el ayudante podrá retirarse poco a poco hacia el centro del círculo.
La misma acción debe realizarse a la otra mano con mucha paciencia, teniendo en cuanta que ello puede ser más dificultoso para el caballo. Debe tenerse en cuenta que los ejercicios que los caballos pueden hacer con facilidad a una mano, no necesariamente pueden hacerlo a la otra mano con igual facilidad.

El jinete debe entrar al circular sin espuelas. La mano interna del jinete con el brazo flexionado, debe permanecer a la altura de la boca del caballo que a su vez debe estar a la altura de la punta de la espalda.

El jinete debe desplazarse en la misma dirección que el caballo realizando un círculo pequeño.

Para el caballo joven es más fácil moverse en un círculo amplio porque se asemeja más a una línea recta. Si el círculo fuese pequeño, el movimiento hacia adelante se vería restringido.
Se debe comenzar el trabajo sin riendas de atar para no perturbar su deseo de avanzar, pero es conveniente usarlas cuanto antes para poder fijar la base del cuello.

Cuando el entrenamiento haya progresado más, las riendas de atar pueden fijarse al cinchón simulando las manos del jinete.

Al principio su largo debe ser tal, para que el caballo tome contacto muy ligero elevando su cabeza y cuello naturalmente con la cabeza delante de la vertical. El caballo debe tomar contacto avanzando hacia la embocadura.
El largo correcto solo puede encontrarse una vez que el caballo esté “suelto”, relajado y viniendo con el lomo buscando realmente la embocadura. En síntesis cuando el caballo empieza a dejar pasar el movimiento.
Al principio, ambas riendas deben tener el mismo largo, mas tarde es recomendable acortar ligeramente la rienda interna.
La colocación de las riendas parejas asegura que el empuje sea parejo. El jinete después de las primeras lecciones podrá marcar la posición con la rienda.
Cuando el caballo haga un círculo correcto, hay que enseñarle a parar y a su vez, también partir al paso a la orden, teniéndose en cuanta que debe detenerse en el trazado del círculo.
Cuando el caballo joven pueda realizar paso, trote y galope con tranquilidad y bajo control, el jinete puede comenzar a pedirle
transiciones dentro del trote, en el entendimiento que el trote de trabajo es la base del entrenamiento.
A esta altura, el jinete deberá haber agregado el entrenamiento dos palabras nuevas: el “vamos” y el “bueno” u otras similares.

Cómo usarlas?

Como una orden corta y enérgica: “vamos!” y si fuera necesario reforzada con un “vamos!” combinando con la cuerda que retiene ligeramente y el látigo que también puede ayudar.
El caballo se mostrará con mayor impulsión y a través de la mano del jinete, éste dejará salir algunos tiempos de trote con mayor amplitud –SIN CORRER-.
Cuando el jinete ordene en forma suave un “bueno... bueno...!” y refuerce la impulsión con el látigo –con mucho cuidado- se deberá producir un efecto de ligera REUNION.
Entiéndase que esta acción va reforzada con medias paradas con la cuerda manteniendo el ritmo.
Llegar a este tipo de trabajo puede demandar varios meses de entrenamiento.
El trabajo debería finalizar recompensando claramente al caballo (un terrón de azúcar y/o unas palmadas afectuosas) por su generosidad.

Fuente: Caballos y Negocios
 

Visite > www.UruguayAlojamientos.com